Desgracias
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   Hechos dolorosos, físicos o morales, individuales o colectivos, que puede acontecer a las personas o a las comunidades en este mundo.
   Cristianamente las desgracias pueden ser ocasiones para renovación espiritual y religiosa en atención a la resignación, a la confianza en Dios y a cuantos sentimientos hacen elevar los ojos al cielo y acordarse del Señor en el dolor.  El sufrimiento es algo humano e irre­mediable. El darlo sentido cristiano reclama fe y sentido trascendente.
   Es importante que los educadores sean conscientes de la necesidad de educar para el sufrimiento, no sólo para la felicidad. Desde la perspectiva evangélica, el misterio de la Cruz es un criterio pedagógico, del mismo modo que lo es el misterio de la Resurrección.