Existencialismo
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    Movimiento filosófico divulgado en el siglo XX, sobre todo después de cada una de las guerras mundiales, que cultivaba exagerada inquietud por las circunstancias de la existencia terrena del hombre y olvidaba las dimensiones trascendentes de la vida.
   Soren Kierkegaag, N. Bardieff, K. Jaspers, Martín Heidegger, J. P. Sartre, A. Camus, Gabriel Marcel, etc, representan modelos y líneas muy diferentes de este modo de pensar, aunque tienen el deno­minador común de inquietarse, incluso angustiarse, por el solo hecho de tener que existir en un mundo en el que lo único real es el tiempo fugaz y el espacio inestable, el cambio inexplicable y la inconsistente perplejidad del vivir.
   El existencialismo vacila ante el más allá, pues lo que hay después de la muerte no responde a las categorías mentales de la experiencia. Por eso unos lo niegan sin más y otros se refugian místicamente en ello.
   Aunque no se sea corriente de moda, el educador debe preparar a sus educan­dos para dar respuestas serenas a los interrogantes que ellos plantearon.
   Religiosamente el existencialismo ayudó a interrogarse, pero no a serenar­se. Por eso los planteamientos doctrinales no se avienen mucho con este estilo, aunque sí las inquietudes antropológicas.
   Conviene recordar que también existió en las medianías del siglo XX un movimiento social llamado impropiamente exis­tencialista. Prendió mucho en la juventud y se caracterizó por el abandono de las formas educadas de comportamiento, por el descuido de los principios del orden, por la defensa de un hedonismo vulgar como escapatoria al sufr­miento, por el desconcierto ético y la desconfianza ante todo lo dogmático en lo que a creencias se refería.