Océano
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   El término corresponde la mitología griega, que le hace un gran río que ro­dea la tierra firme y es hijo de Gea (tierra) fecundada por Urano (cielo)   En la Sda. Escritura el término hebreo es "te'hom" que los LXX tradujeron por “abbisos" (abismo) y la Vulgata por abysus, aludiendo a la profundidad de la mar abierta. El Génesis los hace criatura divina en el segundo día de la creación (Gen. 1. 6-8). Con esa idea de criatura de agua en la cual flota la tierra es como la recoge el Nuevo Testamento cuando habla del mundo como criatura divina.
   En la tradición cristiana el océano será el emblema del poder divino en cuanto criatura y el desafío a la providencia cuando las naves se aventuras a sus inmensas llanuras, con sus tormentas y en muchas ocasiones con los monstruos que lo pueblan y pueden destrozar las naves, sobre todo aquellas que salieron del puerto y nunca más regresaron al mismo.