Psicosis
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       Son trastornos hondos que no proceden directamente de alteraciones nerviosas, aunque siempre tienen algo que ver con ellas. Empezó a estudiarlas el psiquiatra W. Griensinger (1817-1868) y después se fueron analizando por casi todos los psiquiatras debido al amplio espectro de modalidades que se asociaron a la estructura psicótica de la personalidad.
    Así se fueron analizando las psicosis de agotamiento: delirios, obnubilaciones mentales; psicosis infecciosas y tóxicas, como las exaltaciones febriles o las iluminaciones toxicogenéticas; las neuropsicosis como la epilepsia o las alucinaciones; las psicosis degenerativas como la esquizofrenia; las psicosis maniacodepresivas, como los complejos de persecución o las tristezas estridentes.
    Cada una tiene sus rasgos, sus proce­sos desencadenantes, sus manifestaciones benévolas, sus formas agresivas, etc. Constituyen el tremendo campo de los desajustes mentales.
   El educador debe estar al tanto de los procesos mentales de las personas inmaduras. Si es cierto que en la infancia y primera adolescencia apenas se producen síndromes alarmantes en este terreno, al llegar a cierta edad o por efectos de traumas o alteraciones graves en la convivencia (conflictos familiares, violencia o violación, estimulantes prematuros, etc.) pueden manifestarse estados psicóti­cos preocupantes, sobre todo en grados incipientes que necesitan oportuno tratamiento.