Sacrificio
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        Además del sentido radical y teológico del sacrificio como ofrenda a la divinidad, en la piedad cristiana se denomina sacrificio a todo acto costoso que se hace o a la situación dolorosa que se recibe, ya sean ambas cosas voluntarias por motivos espirituales, o resulten involuntarias, pero aceptadas con resignación.
    Es concepto paralelo a los de penitencia, vencimiento, mortificación, expia­ción, holocausto, renuncia, privación, ofrenda. En el lenguaje cristiano se emplea para aludir al deber de ofrecer a Dios actos buenos, que se presentan como penitencia y reparación por los pecados propios y ajenos, como actos de asociación al Sacrificio supremo del Señor en la cruz.
   Educar al creyente para el sacrificio en general, y para los sacrificios que la vida impone o que se buscan por motivos espirituales, es condición de autenticidad cristiana y de sensibilidad evangélica.